Kalimán, Solín y
Nadia se esconden del lado opuesto a donde está anclada la lancha de la
Policía. Mientras los agentes inspeccionan cada rincón de la nave, la hermosa
rubia, agotada, no puede sostenerse más y termina soltándose, cayendo al vacío.
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Con mirada aguda,
Kalimán observa una lancha de la Policía que se acerca rápidamente al barco. El
capitán Garfio, de pie junto a la borda, también se percata de la situación y
reconoce a varios hombres armados con metralletas junto al agente Gary.
Kalimán agarra al
capitán por la ropa y, con un fuerte puñetazo, lo deja en el suelo. El marinero
se reincorpora rápidamente y, con su filoso garfio, se abalanza sobre el hombre
increíble, quien lo esquiva con destreza y finalmente lo arroja al mar.
Con agilidad y
destreza, los contendientes trepan hasta lo más alto del mástil mayor del
barco, mostrando sus imponentes cuerpos. Allí, se mueven por uno de los brazos
de la grúa hacia afuera del barco, donde los tiburones hambrientos los esperan.
Kalimán acepta la
invitación del capitán Garfio para luchar contra el sueco, un reconocido
asesino al que toda la tripulación respeta y que nadie se atrevería a retar.
Con una sonrisa, el marinero se despide y se desplaza hasta la cubierta.
Al escuchar los
fuertes gritos de Garfio, el hombre increíble se despierta rápidamente y, con
gran habilidad, salva al marinero de un ataque de serpientes venenosas. A la
mañana siguiente, la tripulación del barco lo observa con respeto y curiosidad.
Mientras el barco
navega hacia Oriente, Kalimán y Solín sonríen con satisfacción tras evadir a
los hombres del capitán Gary. De repente, una voz femenina se proyecta desde la
oscuridad de la bodega, amenazando al hombre increíble con asesinarlo.
Bajo la
influencia de la piedra bura, Kalimán ataca violentamente a Lua Tani. Li-Pon, temiendo
por la vida de su hija, apunta al héroe con un revolver. En ese momento, Solín
encuentra la roca y la destruye con el objetivo de romper el control mental.