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26.7.24

Palabras del Jefe Seattle

  Un Discurso Sobre El Amor Por La Naturaleza.

Nestor Yaya Garzon.

El discurso del Jefe Seattle, pronunciado en diciembre de 1854, es una poderosa reflexión sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza.

24.7.24

LIBRO GRANDES ENSEÑANZAS.

 

Grandes Enseñanzas: Cuentos Infantiles Un Libro de Valores para Todos.

Este libro de cuentos infantiles ofrece valiosas lecciones para niños, jóvenes, maestros y padres. Además de promover la lectura en familia, invita a reflexionar sobre cambios en las costumbres colombianas. Los editores esperan que este libro inspire momentos de lectura compartida y fortalezca valores.

nestor yaya garzon. Encuesta para Lectores

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Queridos lectores,

Haciendo un análisis de todo el público de lectores que llegan a este blog, me he dado cuenta de que hay varios tipos de lectores y cada uno es diferente. Esta es una especie de encuesta para ustedes como lectores. Por favor, contesten del 1 al 10 con cuál lector se identifican y dejen su respuesta en los comentarios. Según el número más votado, comenzaré a publicar cuentos, historias y fábulas enfocados en este tipo de lectores.

1. LECTOR CRÍTICO: Este lector analiza minuciosamente el contenido, buscando fallos o puntos de mejora en la narrativa y estilo.

2. LECTOR MEDITABUNDO: Disfruta reflexionando sobre las enseñanzas y moralejas que ofrecen las fábulas y cuentos, profundizando en su significado.

3. LECTOR PACIENTE: Tiene la capacidad de disfrutar de historias largas y detalladas, apreciando el desarrollo de personajes y tramas complejas.

4. LECTOR DE LECTURA POSPUESTA: Acumula cuentos y fábulas para leer en su tiempo libre, disfrutando de varias historias en una sola sesión.

5. LECTOR JOVEN: Niños y adolescentes que buscan entretenimiento y aprendizaje a través de fábulas y cuentos con moralejas.

6. LECTOR NOSTÁLGICO: Adultos que disfrutan leyendo historias que les recuerdan su infancia o épocas pasadas, como las fábulas de Esopo.

7. LECTOR IMAGINATIVO: Disfruta de cuentos fantásticos y utópicos que desafían la realidad y estimulan la creatividad.

8. LECTOR DIDÁCTICO: Busca aprender algo nuevo con cada lectura, apreciando las lecciones y moralejas que las fábulas y cuentos pueden ofrecer.

9. LECTOR SOCIAL: Disfruta compartiendo y discutiendo cuentos y fábulas con otros, ya sea en clubes de lectura o en línea.

10. LECTOR MULTITAREA: Personas que disfrutan de audiolibros mientras realizan otras actividades, permitiendo que las historias y fábulas formen parte de su rutina diaria.

Instrucciones:
1. Lee cada cuento o historia.
2. Al final del post, deja un comentario con la frase: "Me identifico como el lector número [inserta el número]."
3. Con base en los resultados, enfocaré futuras publicaciones para el tipo de lector más votado.

¡Gracias por participar y feliz lectura!

Este libro está dirigido a un público amplio. Niños y jóvenes pueden consultarlo directamente, pues con seguridad encontrarán lecturas agradables y edificantes.

También está dirigido a maestros, quienes podrán organizar actividades de lectura y reflexión en cursos de ética, filosofía, español y educación cívica. Además, será de compañía y ayuda para los padres que quieran recuperar la antigua costumbre de la lectura nocturna familiar.

Los responsables de esta publicación nos preguntamos sobre los cambios en las costumbres del pueblo colombiano: si muchos hogares apagarán el televisor durante una hora diaria y la familia se reunirá alrededor de historias leídas por el padre o la madre.

Pero, como podría decir cualquiera de los cuentos aquí consignados, esa es harina de otro costal. Aunque no queremos dejar la inquietud entre nosotros.

Atentamente, Los Editores

La Leyenda de San Jorge y el Dragón

Hace cientos de años, cuando no existían autos, aviones ni submarinos, la tierra era parte del hombre, un lugar intenso e inhóspito. El mundo estaba poblado de criaturas gigantes, fantásticas y violentas. Recorrer bosques y pantanos era algo extremadamente peligroso.

El Caballero Andante

En aquella época, existía un hombre llamado Jorge, que pasaba su tiempo viajando. Recorría miles de kilómetros enfrentándose al mundo ancho y hostil de aquel entonces con apenas un caballo, una armadura, una lanza y un escudo. Especialmente con el escudo, que tenía una Cruz Roja sobre un fondo blanco. Se trataba de un caballero andante que recorría el mundo en busca de aventuras con el corazón rebosante de coraje. Era también un hombre amable y bondadoso, tanto que aún hoy, después de tantos siglos, mucha gente lo recuerda como un santo.

La Hazaña de Silca

Quizás el mayor ejemplo de su bondad y valentía es la hazaña que realizó cuando enfrentó al monstruo de Silca. De todas las criaturas escalofriantes que poblaban la tierra, ninguna era tan aterradora como este monstruo. Era una bestia africana del tamaño de un dinosaurio que comía toda clase de carne. De su boca dejaba escapar un aire nauseabundo, suficiente para que los pájaros, el ganado y los humanos en varios metros a la redonda cayeran fulminados como moscas. Se trataba de un dragón.

La Amenaza del Dragón

En aquel entonces, la costa de Libia, al norte de África, no era como lo es hoy: la puerta de entrada al desierto más grande del mundo. La hermosa ciudad de Silca florecía allí y se hallaba rodeada de unos sembrados de trigo tan extensos y dorados que parecía flotar en un radiante océano de luz. Pero aunque Silca parecía hallarse en el Edén, la verdad es que sus habitantes vivían todo un infierno.

Más allá de su valle se hallaba la charca en la que el dragón había encontrado su hogar. Cada día, durante meses, la gente de la ciudad se había visto obligada a dejar en la orilla del pantano a dos de sus ovejas para saciar el apetito del dragón. De lo contrario, el monstruo envolvería la ciudad en su pestilente humareda y los devoraría a todos sin piedad alguna. Al cabo de un par de meses, sin embargo, todo el ganado acabó por desaparecer en el hoyo negro de su estómago.

La Demanda del Dragón

Entonces la bestia llamó al anciano rey de Silca y le dijo:

"Esta vez quiero carne humana. Mañana deseo que me envíes a tu hijo. Mañana deseo que me envíes a tu hija. Hazlo si no quieres ver a tu pueblo arrasado por las llamas".

En cuanto lo supo, la hija del rey no dudó en ofrecer su vida para salvar a su pueblo de la destrucción. Al amanecer del día señalado, el sueño del dragón se vio interrumpido por unas voces. Abrió entonces sus ojos por encima del barro, esperando encontrar en la orilla a la que sería su banquete. En su mente ya saboreaba a la princesa, y de su hocico manaban unas babas negras y espesas cuando, súbitamente, tuvo que retroceder azorado. Un brillo rojo e intenso cayó como un rayo sobre sus ojos.

Antes de apretar sus párpados, había distinguido una presencia llameante que, al igual que un sol, bañaba de luz la figura de la joven, tan pálida y blanca como la luna. La princesa, que esperaba aterrorizada a ser devorada por el dragón, ignoraba que aquel brillo provenía del escudo de San Jorge y que el único deseo de este hombre era socorrer a las criaturas desvalidas como ella.

El Enfrentamiento con el Dragón

El valiente caballero había llegado casualmente hasta allí luego de recorrer miles de kilómetros, soportando en las cavernas el frío de las noches y alimentándose solamente con los frutos de los árboles.

"¿Es que no hay ningún hombre valiente en tu ciudad? Yo voy a salvarte y ahora mismo", exclamó indignado San Jorge, mientras tomaba la lanza de su montura.

"Detente, por favor. En este momento soy la única que puede hacer algo por mi pueblo", le dijo la princesa, y ya se alistaba a explicarle cuál era la verdadera situación, cuando de repente se interrumpió dando un salto hacia atrás. "¡Allí está el dragón y viene para acá!"

El enorme reptil, que había estado oyéndolo todo y que al fin se había habituado al brillo de la cruz, salió a la superficie dispuesto a despedazar al caballero. Pensaba escupirle todo su veneno en la cara, pero ahora la cruz parecía ejercer un extraño poder en su garganta y, en vez de su ediondo aliento, solo atinó a lanzar un débil rugido.

Viéndose privado de su arma más letal, se confió entonces a sus garras y colmillos, y empezó a lanzar dentelladas y zarpazos que San Jorge siempre supo esquivar a tiempo. De repente, en medio de lo más furioso de su ataque, el dragón sintió que tantos meses de reposo en el pantano le habían hecho perder energía, y se vio obligado a detenerse con el ánimo de recobrar un poco de aliento. Fue entonces cuando sintió una horrible punzada en el costado.

"¡Toma, demonio holgazán!", aulló San Jorge, que aprovechando aquella vacilación, había hundido toda su lanza en el corazón del monstruo.

El dragón dio un aullido tan terrible que traspasó las lejanas murallas de Silca, donde sus habitantes, paralizados de terror, imaginaron que la pobre princesa estaba siendo devorada viva. Luego, la bestia se desplomó como una piedra y, tras exhalar un pequeño y ridículo anillo de humo, murió a los pies del caballero.

La Celebración en Silca

La princesa y San Jorge arribaron a la ciudad arrastrando al dragón con el cinto de la joven, y el pueblo festejó por todo lo alto el fin de aquellos tiempos de oscuridad. El rey, agradecido, abrazó sin dudarlo la fe del caballero y le ofreció la mano de su hija, pero San Jorge se negó cortésmente y continuó viajando, convencido de que algún día el mundo dejaría de ser esa jungla bárbara y sombría y se convertiría en una hermosa campiña sembrada de apacibles ciudades, de cielos claros y de caminos seguros.

Conclusión

Lo que cuenta la leyenda de todos los caballeros que lucharon contra dragones es que quizás fue San Jorge el primero de ellos. La tradición afirma que se trató de un soldado del Imperio Romano del siglo III, nativo de Capadocia en Turquía, que abrazó el cristianismo y fue martirizado y ejecutado por ello. Su existencia histórica, sin embargo, es bastante dudosa. Si bien esto en la actualidad poco debe interesarnos, lo importante de este santo cristiano es su leyenda, rescatada para la posteridad por Santiago de la Vorágine en su obra "La Leyenda Dorada" hacia el siglo XI.

En ella, la figura del dragón, al igual que en el Apocalipsis, se identifica con Satán y encarna los peligros que amenazaban a los primitivos cristianos. Pero la leyenda es además un sencillo y elocuente testimonio de valentía. Nos dice que el coraje solo es un auténtico gesto cuando sacrificamos nuestras comodidades, nuestras riquezas e incluso nuestra vida misma por aquellas personas que amamos o simplemente por quienes se hallan desvalidos. Lo más importante, sin embargo, es que además nos dice que la valentía alcanza su verdadera dimensión heroica cuando todos estos sacrificios sirven para demostrar nuestra propia naturaleza destructiva.

 

MAESTROS DE LA PARRILLAhttps://colecioneseltiempo.wordpress.com/2024/11/12/fasciculos-de-maestros-de-la-parrilla-el-tiempo/?utm_source=newsletter&utm_medium=Facebook&utm_campaign=Promocion

13.11.23

UN CURIOSO TESTAMENTO. Cuento de Álvaro Marín

 

UN CURIOSO TESTAMENTO, CUENTO PARA TODOS

«LECTURAS ALVARO MARIN, CUENTOS Y LEYENDAS»

Nestor Yaya Garzon
En este cuento Álvaro Marín está resaltando cinco valores humanos como son: la amistad, la confraternidad, la caridad, la generosidad y la bondad.
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7. LECTOR IMAGINATIVO: Disfruta de cuentos fantásticos y utópicos que desafían la realidad y estimulan la creatividad.

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Cuando el envejecido don Justiniano Leal entró en la notaria de esta pequeña ciudad, los empleados y las gentes que en ese momento estaban ahí suspendieron sus gestiones y lo miraron de arriba a abajo, con gran curiosidad.

26.10.23

El bosque encantado. Cuentos para niños

 En El Bosque Encantado, Donde La Magia Aguarda

nestor yaya

fabula Juan y Pedro, en el bosque encantado cuento infantil

Érase una vez, en una tierra muy lejana, un lugar místico conocido como el Bosque Encantado. Este bosque no se parecía a ningún otro, donde cada árbol, cada flor y cada pájaro poseía un toque de magia.

21.10.23

El Pájaro Y La Queja Con Dios - Néstor Yaya Garzón.

EL PÁJARO QUE SE QUEJÓ CON DIOS
El Pájaro Y La Queja Con Dios - Néstor Yaya Garzón.

Había una vez un pájaro solitario que se quejó con Dios.

Nestor Yaya Garzon

Este pájaro se encontraba perdido en medio del vasto y desolado desierto, solo se veía arena azotada por fuertes ráfagas de viento durante el día, sus alas estaban cansadas y su cuerpo muy débil.

4.6.23

Cuento La Cenicienta

Una guía completa del "Cuento La Cenicienta"

Introducción

Bienvenido a nestoryayagarzon.com , su recurso de referencia para obtener información completa sobre "Cuento La Cenicienta", también conocida como "Cenicienta".

23.12.22

Fábula EL MUCHACHO Y EL VIENTO : Un Cuento con Valores

Nestor Yaya Garzon

Descubre la fábula "El Muchacho y el Viento", una historia con valores sobre la justicia y las consecuencias de la avaricia.

En la fábula "El Muchacho y el Viento", Néstor Yaya Garzón nos enseña que la justicia siempre prevalece, aunque a veces tarde en llegar.

Comparte este cuento en redes sociales y diles a todos que lo descubriste tú, gracias.

Déjame un comentario al final.

El Muchacho y el Viento

Érase una vez una pobre viuda muy viejecita, que tenía un muchacho honesto, bueno y trabajador que cada semana se encargaba de ir al mercado para que su madre no tuviera que hacerlo.

Para ayudar a su madre, el muchacho iba todos los días al mercado a comprar los alimentos que ella cocinaba.

Un día, como de costumbre, el muchacho entró al mercado. Pero al salir, el viento sopló con mucha fuerza y le arrebató las provisiones, que desaparecieron rápidamente.

La historia del mantel, el carnero y el bastón

El muchacho pensó que se trataba de un accidente, por lo que no le prestó mucha atención. Con el poco dinero que le quedaba, volvió al mercado y compró nuevamente las provisiones. Sin embargo, al salir, el viento sopló fuertemente y se las arrebató otra vez.

Molesto, entró nuevamente y compró las provisiones por tercera vez.

Pero, igual que antes, al salir del mercado, el viento volvió a arrebatárselas hasta que desaparecieron por completo.

Sin dinero, harto de la situación y frustrado por no poder llevar los insumos para que su anciana madre prepara la comida, el muchacho, llorando y muy furioso, decidió averiguar dónde quedaba la casa del viento. Una vez que lo supo, decidió ir a visitarlo para exigirle que le devolviera las provisiones que le había arrebatado.

Tras un largo camino y muchas horas de marcha, muy cansado, se propuso preguntar por la ubicación de la casa del viento.

Al llegar, exclamó con furia y voz enérgica:

–¡Buenos días, señor Viento!

No obtuvo respuesta. Repitió:

–¡Buenos días, señor Viento!

Entonces, se escuchó una voz fuerte y algo ronca que le respondió:

–¿Qué deseas, muchacho?

El muchacho, enfadado, le respondió:

–Solo quería rogarte que fueras bueno conmigo y me devolvieras las provisiones que me quitaste a la puerta del mercado. Somos muy pobres, y mi madre y yo no tenemos nada más que comer.

El viento se sintió un poco avergonzado.

–Lo siento, muchacho, aunque tienes razón... A veces me cuesta controlar la fuerza. Te prometo que yo no tengo tu comida y me es imposible devolvértela.

–Pero ya que sois tan pobres, te regalaré un mantel.

–¿Un mantel? ¡Pero si los manteles no se comen!

–Ja, ja, ja. Tranquilo, este es un mantel mágico. Cuando quieras comer, extiéndalo en una mesa, acto seguido solo tienes que decirle: "Mantel, sírveme ricos manjares, que estoy hambriento". ¡Te aseguro que es muy obediente!

El muchacho aceptó las disculpas y quedó muy agradecido con el señor Viento. Se fue con el mantel bajo el brazo y, como todavía tenía un largo camino de regreso a casa, decidió pasar la noche en una posada.

Allí, probó lo que el señor Viento le había dicho.

–Mantel, mantel, sírveme ricos manjares, que estoy hambriento.

Al instante, aparecieron en la mesa los más deliciosos platos: asado de carne, legumbres con verduras, salmón braseado y tortitas de maíz con chocolate caliente. El muchacho devoró todo con rapidez, el posadero desconcertado y maravillado lo observa a prudente distancia, el muchacho se acostó satisfecho y se quedó profundamente dormido.

Pero no se dio cuenta de que había dejado la puerta entreabierta, y el posadero lo había visto todo. Movido por la codicia, el posadero decidió robarle el mantel mágico. Esperó a que el muchacho durmiera profundamente y lo cambió por otro mantel similar.

A la mañana siguiente, el muchacho regresó a casa muy contento para contarle a su madre las maravillas del mantel que el Viento le había regalado.

–¿Te has vuelto loco, hijo mío? ¡Estás hablando con un mantel! El muchacho le contesto madre es que este no es un mantel cualquiera es un mantel especial.

Pero cuando intentó mostrarle su poder, nada sucedió.
El muchacho, indignado, pensó que el Viento se había burlado de él y decidió volver a casa del viento. Una vez allí, el Viento, sorprendido, le dijo que el mantel no era falso, pero que le regalaría algo mejor: un carnero que daba monedas de oro con solo decirle: "Carnero, carnero, dame dinero".

Contento, el muchacho volvió a la posada, y cuando probó el poder del carnero, vio que el Viento no le había engañado. Pero el posadero, avaricioso, volvió a robarle el carnero mientras dormía, dejándole uno similar.

Al volver a casa, el muchacho intentó mostrarle a su madre el poder del carnero, pero no sucedió nada. Enfurecido, regresó nuevamente a la casa del Viento, quien, extrañado, le dijo que le daría su último regalo: un bastón mágico que obedecía la orden: "¡Pega, bastón!" y golpeaba hasta que se le dijera que parara.

Consciente de lo que ocurría, el muchacho volvió a la posada. Fingiendo dormir, dejó la puerta entreabierta. Cuando el posadero intentó robarle el bastón, el muchacho gritó:

–¡Pega, bastón pega!

El bastón cobró vida y comenzó a golpear al posadero, quien rogó que lo detuviera. El muchacho le grito solo cuando me devuelva lo que me robaste daré la orden para que se detenga, y efectivamente Solo cuando devolvió el mantel y el carnero, el muchacho ordenó:

–¡Bastón, detente Bastón!

Finalmente, regresó a casa con los objetos mágicos y su madre y él muchacho nunca volvieron a pasar hambre. La justicia, tarde o temprano, siempre prevalece.


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El Muchacho y el Viento.

Érase una vez una pobre viuda muy viejecita, que tenía un muchacho honesto, bueno y trabajador que cada semana se encargaba de ir al mercado para que no tuviera que hacerlo su pobre y querida madre.

Para ayudar a su pobre madre el muchacho iba todos los días al mercado a comprar los alimentos que ella cocinaba.

 

Un día como lo hacía de costumbre el muchacho entro al mercado. Más ocurrió que al salir del mercado llego soplando con mucha fuerza el viento y le arrebato las provisiones y se las llevo volando desaparecieron rápidamente. 

La historia del mantel, el carnero y el bastón

El muchacho pensó que se trataba de un accidente por lo que no le prestó mucha atención y con el poco dinero que le quedaba entro de nuevo en el mercado y compro nuevamente las provisiones, pero al salir del mercado el viento soplo fuerte mente volvió y se las arrebato el muchacho molesto entro nuevamente y compro las provisiones por tercera vez.

Al salir del mercado el viento igual que en la primera y segunda vez volvió y se las arrebato hasta que las provisiones desaparecieron.

El muchacho ya sin dinero y arto ya de esta situación frustrado y llorando, entonces muy furioso decidió averiguar dónde quedaba la casa del viento y cundo se enteró decidió irse a visitarlo y exigirle que le devolviera las provisiones que le había arrebatado en salida del mercado.

 

Por un largo camino y después de caminar muchas horas muy cansado, se propuso preguntar la ubicación de la casa del viento. 

Llego a casa donde vivía el viento, ¡y exclamo con furia y con voz muy enérgica: buenos días señor viento, pero no escucho ninguna respuesta, repitió por segunda vez: buenos días señor viento ¡luego se escuchó al viento que tenía una voz muy fuerte también y algo ronca le dijo:

 

– ¿Qué deseas muchacho?

El muchacho le responde muy enfadado, Solo quería rogarte que fueras bueno conmigo y me devolvieras las provisiones que me quitaste a la puerta del mercado, pues sabrás somos muy pobres y con mi madre no tenemos nada más que comer.

El viento se sintió un poco avergonzado.

– Lo siento muchacho, aunque tienes razón…

¡A veces me cuesta controlar la fuerza!  Te prometo que yo no tengo tu comida y me es imposible devolvértela.

- No tengo tus provisiones.

– Le dijo el viento al muchacho, pero ya que sois tan pobres te regalare un mantel.  

– ¿Un mantel? ¡Pero si los manteles no se comen!

– ¡Ja, ja, ja! Tranquilo, este es un mantel mágico; cuando quieras comer solo tienes que decirle: “Mantel, sírveme ricos manjares que estoy hambriento”

¡Te aseguro que es muy obediente! y de inmediato te traerá cuanta comida desees, "con solo decirle Mantel, Mantel extiéndete y sírveme toda clase de manjares"

El mantel se extenderá y sobre el tendrás toda suerte de exquisitos manjares.

El muchacho aceptó las disculpas y quedo muy agradecido con el señor viento y se fue con el mantel bajo el brazo y como todavía tenía por delante un largo camino de vuelta a casa, fue así que paró en una posada para pasar la noche. 

Decidió entrar en la posada muy cerca de allí para pasar la noche, y decidió comprobar lo dicho por el señor viento y ordeno “Mantel, sírveme ricos manjares que estoy hambriento”

- Al instante cumplió lo que pedía el muchacho y lo que le prometió el señor viento, apareciendo de inmediato los más deliciosos manjares en la mesa.

¡Qué maravilla! Sobre el mantel aparecieron varios platos a cada cual más delicioso: asado de carne, legumbres con verduras, salmón braseado y tortitas de maíz con chocolate caliente, que el muchacho devoro con rapidez.

¡El muchacho se puso las botas y no dejó ni las migas! Se acostó con el buche lleno y se quedó profundamente dormido. Pero no se dio cuenta de que había dejado la puerta del cuarto entreabierta y el posadero lo había visto todo desde el pasillo.

Y todos los que se encontraban allí quedaron maravillados sobre todo el posadero o administrador de la posada.

– Ese mantel tiene que ser mío… ¡Ahora mismo voy a dar el cambiazo! así que cuando el muchacho se quedó dormido, entro con sigilo el posadero y con mucho sigilo cogió el mantel y a cambio le dejo un mantel muy similar.

Sin percatarse, al día siguiente el muchacho marcho a casa muy contento a contarle a su madre las excelencias del mantel que el señor viento le había regalado, pero la madre del muchacho no creyó que este mantel hiciera tal maravilla, pero cuando el muchacho le pidió que se extendiera y le diera su comida, naturalmente nada sucedió la madre dice.

– Corazón mío ¿te has vuelto loco?… ¡Estás hablando con un mantel!

El muchacho no entendía dónde estaba el fallo ¡¿Cómo era posible que el mantel mágico no funcionara si la noche anterior lo había hecho perfectamente?!

 Cuento Con Valores Para Niños.

Así que el muchacho muy enfadado pensó que el viento se mofaba con él y decidió volver a casa del viento y cuando llego cansado al cabo de muchas horas de camino le dijo al viento: que ese mantel era falso porque el mantel solo le dio una comida y después ya no serbia para nada, el viento le dijo lo siento muchacho, pero ese mantel no es falso

– El viento dice: tranquilízate, amigo, todo tiene solución. No sé qué ha podido suceder, pero te haré otro regalo aún mejor para que se te pase el disgusto muchacho, pero ya que no tengo tus provisiones, ten, este carnero es para ti. Pues te diré que además de bonito es mágico, que da monedas de oro solo con que le digas. Carnero, Carnero dame dinero. 

Y muy contento el muchacho se despidió del viento luego se marchó y como ya era de noche y no podía regresar a su casa, se fue a pasar la noche a la misma posada que la vez anterior.

Antes de pedir nada puso a prueba lo que el viento le había dicho, respecto al carnero y le grito

carnero,

carnero,

dame dinero,

y vio que el viento no le había engañado y al memento del carnero aparecieron muchas monedas de oro. 

Pero el codicioso posadero estaba al asecho.

Pero el codicioso posadero también sintió deseos de poseer el carnero mágico, y espero a que el chico estuviera dormido y se lo cambio por otro carnero similar pero que por supuesto no daba monedas de oro.

A la mañana siguiente partió el muchacho hacia su casa y tan pronto llego a su casa quiso mostrar a su madre lo que hacía el carnero, así que le dijo:

carnero,

carnero 

dame dinero,

pero el animal no le hizo caso alguno y no salió ninguna moneda de oro, ningún dinero.

El muchacho pensó que nuevamente el viento le había entregado un carnero falso y ni corto ni perezoso, y como siempre después de recorrer un polvoriento y largo camino, el muchacho llego a casa del viento y le dijo:

ese carnero no tiene ningún valor y que estaba decepcionado!

el carnero si tiene valor, pero no sé qué está sucediendo. Bien dijo el viento a excepción de ese bastón que ves hay, no tengo otra cosa que darte, pero si le dices al bastón ¡Pega, bastón! ¡bastón Pega!, empezara a pegar hasta que le órdenes párate bastón, párate bastón, para que el bastón deje de pegar.

Como el camino era tan largo y de costumbre ya se hacía de noche para regresar a casa nuevamente entro a pasar la noche en la misma posada de las dos noches anteriores.

Llegó a la posada para hospedarse durante la noche, y al ver la cara de felicidad que puso el posadero, cuando lo vio entrar a él, se dio cuenta de todo lo que había sucedido. 

– “¡Claro, ya lo entiendo! Este tipo fue quien me robó los dos regalos y por eso se alegra tanto de verme de nuevo ¡Se va a enterar el muy listo de lo que tengo preparado!” 

Pero como el muchacho ya había empezado a sospechar del posadero, se fue a la habitación, dejó la puerta entre abierta, el bastón junto a la almohada y se acostó cerro los ojos y fingió roncar para que el posadero pensara que estaba profundamente dormido.

Pasados unos minutos, el posadero cuidadosamente entró, cogió el bastón y justo cuando iba a salir, el muchacho gritó con voz enérgica:

– ¡Pega, bastón!

-¡bastón pega!

El bastón cobró vida repentinamente y comenzó a darle golpes en las piernas al posadero, que huyó despavorido por las escaleras, pero de nada le sirvió, porque el bastón le persiguió y sin piedad le seguía golpeando por todas partes de su cuerpo.

La Justicia Tarde o Temprano Vera La Luz.

– ¡Ay, ay, qué dolor!

¡Por favor dile que pare!

¡Me está destrozando los huesos!

le suplicaba el posadero.

– ¡Cuando el muchacho juzgo que el posadero había recibido su merecido, propuso al posadero lo siguiente!

– ¡Le diré que pare solo si me devuelves el mantel y el carnero: maldito ladrón de pacotilla!

– ¡Ay sí, sí! ¡Tienes mi palabra!

    El joven vociferó:

– ¡Párate, bastón! ¡bastón para!

El palo regresó a su mano derecha como si fuera un halcón amaestrado y el posadero adolorido y muy a regañadientes, entregó el mantel y el carnero a su verdadero dueño. 

A la mañana del día siguiente, el muchacho regresó a su casa feliz y no con uno, sino con tres valiosísimos regalos que el señor viento le había entregado: 

1 Un mantel para tener deliciosos manjares en cualquier momento.

2 Un carnero que le daría monedas de oro cuando se las pidiera.

3 Y un bastón obediente y de armas tomar que le defendería por el resto de su vida. 

Comparte este cuento en redes sociales y diles a todos que lo descubriste tu gracia.

Déjame un comentario al final.

Al posadero le pudo más la ambición y recibió un merecido castigo y finalmente se quedó sin nada.

La Justicia Tarde o Temprano Vera La Luz. El Muchacho y el Viento, Néstor Yaya Garzón.

A partir de ese día, él muchacho y su madre fueron muy dichosos gracias al generoso viento que, aunque a veces soplaba con demasiada fuerza, sabía cómo disculparse y compensar sus meteduras de pata.

Así sucede en la vida real, quien roba cree que a conseguido mucha fortuna y al final se da cuenta que nada de lo que robo existe y a cambio si está recibiendo una prolongada condena.

Pero después de esto hay muchos que no aprenden la lección y siguen haciendo lo mismo robarle las pertenencias a los demás.

A través de esta historia, se resalta cómo el muchacho descubre que lo que parecía un acto malintencionado del viento, fue en realidad una lección llena de aprendizajes y recompensas.

La justicia tarde o temprano llega.

En este cuento se resalta el valor de la justicia.

El muchacho pensó que el viento era malo, pero descubrió que lo que le hizo fue solo por jugar.

Luego el señor viento reconoció su error pidió disculpas al muchacho y con la recompensa el muchacho recibió infinitamente más de lo que el viento “le robo”.

– el mantel

– el carnero

– el bastón

El cuento o fábula "El muchacho y el viento" parece tener algunas variantes y versiones disponibles en internet. Una de las versiones se titula "El chico que fue a buscar al Viento del Norte". Esta historia narra las aventuras de un muchacho trabajador que, para ayudar a su madre, se enfrenta al Viento del Norte tras perder la harina que había comprado en el mercado. Este cuento es accesible en múltiples sitios web que lo presentan en un formato de narración o lectura visual.

Otra referencia menciona un video titulado "El muchacho y el viento", lo que indica que podría haber otras interpretaciones de esta historia en formato audiovisual.


 

El Muchacho y el Viento Conclusión.

Mundo Primaria

Publicado por Nestor Yaya Garzon
Espero tu comentario aquí abajo gracias.


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La Zorra y la Cigüeña | Fábulas de Esopo
El zorro y la cigüeña | Audiocuento con valores

El cuento o fábula "El muchacho y el viento" parece tener algunas variantes y versiones disponibles en internet. Una de las versiones se titula "El chico que fue a buscar al Viento del Norte". Esta historia narra las aventuras de un muchacho trabajador que, para ayudar a su madre, se enfrenta al Viento del Norte tras perder la harina que había comprado en el mercado. Este cuento es accesible en múltiples sitios web que lo presentan en un formato de narración o lectura visual.

Otra referencia menciona un video titulado "El muchacho y el viento", lo que indica que podría haber otras interpretaciones de esta historia en formato audiovisual.

Fabulas y Cuentos Para Niños y Niñas extraído
De libro de cuentos antiguos de Avaro Marín

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